Mantenimiento preventivo

Mantenimiento de calderas

El mantenimiento de las calderas es esencial para garantizar la seguridad, eficacia y durabilidad del equipo. Hay dos tipos principales: el mantenimiento preventivo, que implica inspecciones periódicas, limpieza de componentes, comprobación de la presión y la temperatura, así como hacer los ajustes necesarios para evitar averías; y el mantenimiento correctivo, que se lleva a cabo cuando ya hay un problema o avería. Una caldera bien mantenida consume menos energía, funciona de forma más segura y reduce el riesgo de paradas inesperadas.

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